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"Y si fuera"

Por M. Carmen

El blog de M. Carmen

CAPITULO I

Añadido el 20/01/2016
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CAPITULO I.- Hacia frío, un frío intenso, como suele hacer a primera hora de la mañana en el mes de Febrero y esto se acentuaba más en un sitio tan desangelado como la terminal de un aeropuerto, la gente iba y venía con ese aspecto presuroso, desapacible que se le pone a uno al viajar, ya que provoca generalmente un cierto grado de excitación, (uno nunca puede saber lo que va a pasar durante un viaje), porque en los aeropuertos los viajes aunque sean de negocios siempre son de medio o largo recorrido, cansancio por el madrugón, por los traslados, despiste, preocupación, buscando siempre algo, la maleta, el pasaje, la terminal, el contacto, etc.

Elvira, bajó del taxi y una incómoda ráfaga de viento le lanzó el pelo a la cara, se apretó dentro de su abrigo y entro rápida a la Terminal 2 del Aeropuerto de Barcelona, que como todas las terminales antiguas, resultaba trasnochada, con sus paneles en blanco y azul, sus puestos de líneas aéreas, la mayoría cerrados a esas horas, con unas cuantas plantas que gritaban que alguien las cuidase un poco. Enseguida buscó la cafetería, había llegado demasiado pronto, odiaba llegar tarde y eso que su virtud, en términos generales no era la puntualidad, pero desde que tiene este puesto directivo siempre procuraba llegar antes, por ello le tocaba esperar por lo menos media hora hasta la reunión programada, otra hora más para hablar de su parte en el proyecto de apertura de la nueva terminal, coordinar actividades, informar de los avances y del estado general de la situación, analizar los posibles problemas antes de la puesta en marcha , explicar (que es lo que a ella más le concernía), como se estaba desarrollando la interminable selección de personal que había que efectuar.

Nuestra protagonista Elvira Panadero de Ledesma, está muy acostumbrada a este tipo de reuniones, pero también está harta de este trabajo agotador, intenso, exigente y más para con una mujer, porque en el terreno de la producción, de la obra in situ, de la puesta en marcha, siguen predominando los hombres y la labor de las mujeres se mira con lupa y se critica con exacerbación, las mismas mujeres entre ellas establecen una especie de pugna para ver quien lo lleva mejor, en el caso de que haya dos mujeres en la misma reunión su nivel de exigencia entre ellas mismas estará muy por encima del que le exigen a ellos…. En fin, alguna vez se acabará esto y se irá imponiendo la normalidad, pensaba de vez en cuando, pero de momento este trabajo la exige madrugones, jornadas intensas y extensas, comidas rápidas, presentaciones, entrevistas…………

Se fue hacia la cafetería situada al fondo de la terminal, de camino pasó al lado de dos ejecutivos de edad indefinida, con sus maletines, sus trajes entre gris y marrón, modelo “ejecutivo standard”, sus abrigos, su cara de “esto es mi día a día” y ambos se la quedaron mirando, realmente era una mujer bastante atractiva, que aparentaba no llegar a los 40, a pesar de sus ojeras mañaneras, tenía una altura aceptable, un contorno sinuoso y unos ojos color miel muy expresivos, con su media melena de corte moderno, envuelta en un abrigo de paño de tono beige y con unos zapatos de tacón color vino a juego con su bolso, demasiado altos como para trabajar todo el día, pero su coquetería se los imponía aun sabiendo el dolor de pies de la noche y, por supuesto su inseparable maletín, para llevar el portátil, el iPad, los apuntes, etc.

Los pensamientos de Elvira, iban de la próxima reunión con los directivos del servicio aeroportuario a la última discusión con Armando, su marido, que no dejaba en paz a su hijo, su único hijo que ya tenía 18 años, y del que su marido se quejaba continuamente, “que si había que ver no llamaba nunca por teléfono”, que podía haber dejado su cuarto recogido antes de irse”, etc. etc. y que, aunque su marido no se diera cuenta, estaba bastante maduro para su edad. Eduardo, que así le pusieron por el encabezonamiento de su suegra, que su nieto se tenía que llamar como el difunto abuelo, se había ido 3 meses con un intercambio culturar organizado por la prestigiosa universidad privada donde cursaba primero de administración de empresas, a Londres, ya que resultaba ser de los primeros de su promoción, siempre había sido un buen estudiante, trabajador y resolutivo, por eso se lo propusieron y él aceptó encantando, sería una experiencia muy valiosa para perfeccionar el idioma y aprender del mundo exterior y por supuesto liberarse por un corto periodo de la presión de sus padres, que eran tremendamente insistentes con su formación, con su forma de vestir, con su forma de hablar, en fin lo más común entre las familias hoy en día.

Pidió un café con leche al camarero y se puso a investigar por el mostrador por si había algo interesante que llevarse a la boca, ni muy grande ni muy pequeño…. Algún bollito en formato mini, un sándwiches pequeño…. En eso estaba cuando reparó que dos banquetas más allá, en el mostrador, un hombre tenía el maletín medio abierto y se podía distinguir perfectamente un billete de avión de las líneas American Airlines, junto con un folleto de Brasil.

A Elvira se le disparó la imaginación, siempre había querido ir a Brasil, se lo imaginaba tremendamente exuberante, enigmático, colorido, con tanto para ver y para disfrutar….. pensó: “Armando nunca querría ir a Brasil, por cien mil motivos, la distancia….. el calor…. el precio….la peligrosidad”, a él le encanta la antigua y anquilosada Europa, es totalmente pragmático, calculador, y….. mayor pensó ella, sobre todo mayor, no tanto de edad sino de forma de ver y vivir. También tenían que ver con estos pensamientos los 20 años de matrimonio que van pesando y que hacen que la convivencia se vaya haciendo cada vez más cotidiana y aburrida. Elvira siempre había tenido ese punto de espíritu aventurero, que según avanzaba la edad, se le escapaba entre los dedos, se había casado demasiado joven, con 22 años, tenía la sensación de haberse perdido mucho, es una gran soñadora, y siempre piensa en la emoción de una escapada de viaje sin pensar, una aventura, algo que la hiciera notar que estaba viva, …… un escarceo amoroso, pero no, eso no, que lo único que puede hacer es complicar la vida de una…..

Empezó a sonar el teléfono… le había buscado una música clásica de guitarra, intentando huir de los habituales sonidos machacantes:
- Buenos días dígame….
- Hola Elvira, siento no haberte podido avisar antes, la reunión se retrasa una hora, porque el Jefe de Tránsito llega más tarde, yo salgo ahora, nos vemos en 45 minutos.
- ¡Vaya faena! Luego a correr el resto del día, no sé para que madrugo……
- Que te pones muy fea…. No gruñas tanto….. Nos vemos.
- Hasta luego….
No pudo evitar un resoplido, se estaba torciendo el día, ella que en algún sitio de su cabeza tenía hecho un plan para coger el vuelo de las 6 y poder volver relativamente pronto a casa, darse una duchita relajante y ponerse a ver una serie de esas que te dejan totalmente atontado así no piensas en nada…..

- Disculpe…
- Elvira se volvió para ver quien la hablaba.
- No he podido evitar oír que se retrasa su vuelo, al igual que el mío, los aeropuertos siempre son así, je..je
Elvira se encontró con que que la persona que se dirigía a ella era un hombre con aspecto de ejecutivo, que a primera vista le pareció bastante atractivo, y de que además era el del maletín con billete a de Airlines y el folleto de Brasil.

- No, no estoy de viaje…. He venido a una reunión de negocios…
- ¿Aquí en el Aeropuerto, reunión de negocios?
- Bueno sí es que mi empresa es de servicios y………..
Elvira pensó… no sé si debo contarle algo a este cotilla, igual es de la competencia.
El hombre noto el reparo de Elvira y se apresuró a decir:
- Disculpe si la he incomodado, mi nombre es Luis Alberto estoy también de viaje de negocios y mi vuelo se retrasa y oyéndola he pensado….. ¿y si compartimos mesa y desayuno y nos hacemos la espera más agradable?
Elvira se le quedó mirando, su calculadora mente barajó varias posibilidades, se trataría de un ligón agobiante, esta inmediatamente la descartó no era el momento, ni el lugar, se trataría de un loco peligroso…. No tampoco, había algo en él que le resultaba familiar, pero no sabría decir que era… Y a primera vista volvió a constatar que era bastante atractivo, alto, moreno, con el pelo un poco canoso, unos ojos claros de los que no podía apreciar el color, traje impecable y una cuidadosísima perilla, ¿Por qué no? Pensó y dedicándole una tímida sonrisa le dijo:
- Pues me parece muy bien, siempre es más agradable pasar el rato conversando con alguien que haciendo mala sangre por la gente que llega tarde.
A Luis Alberto se le iluminó la cara y enseguida hizo un gesto al camarero de la barra para indicarle que se sentaban y que les acercase los cafés.
- ¿Que le apetece tomar?, El café se ha quedado frío, le pido otro……..
- Si gracias y …. Me llamo Elvira y nos podemos tutear.
- Estupendo Elvira, aquí hacen unas tortitas estupendas, ¿te apetecen unas?
- Es que es mucho….. luego me va a dar morriña, ja, ja,
- Mejor, entonces un plato a medias. ¿De acuerdo?
- Perfecto.
- ¿Y vas a Brasil por negocios?
- Si, mi empresa tiene encargado un caso con un holding empresarial con sede en Brasil y tengo mucho papeleo que arreglar y varias reuniones allí. Pero casi prefiero no hablar de trabajo, porque nos pondremos de mal humor y solo tenemos 30 minutos, je, je.
- De acuerdo….. y de que hablamos…. Noticias, cotilleos, televisión, libros………
- De lo más interesante de lo que se puede hablar… de nosotros mismos, dijo con una expresión de malicia, que le hizo adquirir un aspecto más juvenil del que en un principio aparentaba, y para romper el hielo te propongo un juego…

A estas alturas de la conversación Elvira estaba toda intrigada, un poco insegura, bastante curiosa y muy divertida.

- ¿Un juego?
- Si, ja, ja, ja, no te asustes…. Que no es nada malo y el que pierda paga el desayuno, ¿de acuerdo?
- De acuerdo, venga el juego ¿de que se trata?.
- Pues podemos jugar al “si fuera”, nos vamos haciendo preguntas del estilo (y si fueras un libro cual serias…) y el otro tiene que responder con lo más parecido a su forma de ser que se pueda describir en la historia del libro, en el protagonista, etc). y el que haga un resumen más acertado del otro gana. ¡Pero sin trampas ehhhh!, que este juego me lo enseño una amiga y os conozco al género femenino…….
- Ok sin trampas dijo Elvira con una sonrisa de oreja a oreja.
- ¿Quién empieza?
- Primero las tortitas que se nos enfrían……

Tal y como había dicho Luis Alberto, las tortitas estaban deliciosas, con una mezcla exquisita de nata y chocolate y templadas, a Elvira le supieron a poco, y mientras compartían el plato y comentaban sobre lo anticuado que estaba el Terminal, tanto por la decoración vieja y fea, como las instalaciones en general, Elvira observaba a Luis Alberto y se preguntaba cómo podía llevar esa perilla tan perfectamente rasurada, se fijó en unos curiosos gemelos que llevaba, a juego con el color de la corbata, verde manzana claro, que imitaban a pequeñas bolas de tenis, llevaba un perfume que identificó como el Blue de Chanel, que ella conocía bien, ya que lo usaba uno de los miembros del consejo de administración de su antigua empresa, concretamente el Presidente, un elegantísimo hombre de negocios, antiguo político de la época de la transición, con antecedentes familiares de postín, pero a la vez bastante asequible al trato y amable, con el que en su tiempo mantuvo una cierta amistad y simpatía mutua, es por esto que un día ni corta ni perezosa le preguntó por su perfume ya que la parecía excelente. “Pues hace años uso Blue de Channel, un capricho de mi mujer, que con el paso del tiempo me he acostumbrado y ya no lo cambio”.

- La Tierra llamando a Elvira…. Le decía Luis Alberto, ya que ella se había quedado sumida en sus pensamientos, saboreando las tortitas y el café.
- Te me estas distrayendo, eso es miedo a pagar…….
- ¡Que va, que va!, Empecemos…. Las mujeres ganamos a estas cosas……. No sé ni cómo te atreves, je je.
- Está bien, dijo Luis Alberto….. ¿si fueras un personaje histórico?
- Hummmm lo de Agustina de Aragón está muy visto, me voy a quedar con Cleopatra…. Me toca: ¿Si fueras un animal?
- Sería un pulpo.
- ¡Anda ya! ¿Un pulpo? Ja, ja, ja, ¿por alguna razón? ¿No creo que sea por la más obvia no?
- Veo que sabes poco de pulpos…… pero hemos dicho que las conclusiones al final, cuando acabemos el jueguecito pones en internet la palabra versátil, relacionada con animal. Y…….. me toca.
- Si fueras un libro…
- ¡Ahhh! con lo que me gustan…… déjame que piense un poco…… de los actuales me quedaría con “Los hombres que no amaban a las mujeres”, de los clásicos con “El amante de Lady Chaterley” si fuera de…..
- Ja, Ja, …..Vale, vale te tienes que quedar con uno que te defina del todo….
- Hummmm me quedo con “Dime quién soy”, ¡no!, no, me quedo con “El clan del oso cavernario”, así soy una historia muy larga, jeje
- ¡Qué barbaridad! Esto me va a requerir un análisis profundo…. je, je ….dijo Luis Alberto con aspecto de estar totalmente divertido ante la explosión de ideas de Elvira. Te toca.
- Humm……¿Si fueras una construcción?
- Sería un puente
- ¡Un puente! ¿Qué tipo de puente?..........
En esto el teléfono de Elvira comenzó a sonar, la primera reacción de ella, fue apagarlo, ahora que estaba pasando un rato divertido, pero al ver que era su socio Enrique no le quedó más remedio que cogerlo.
- Sí, dime Enrique…
- Estoy aparcando, en 10 minutos nos vemos ¿Dónde estás?
- Saliendo de la cafetería….. hasta ahora
- Bueno, Luis Alberto, se me ha pasado el tiempo volando, ya vienen a buscarme, gracias y como no vamos a saber quién pierde, ya pago yo directamente, que tengo toda la pinta de ser la perdedora….
- No hemos acabado…. Ya te he oído que tienes que irte, pero lo dejamos pendiente, pago yo esto y lo retomamos en otro momento, así me debes una.
- Bueno, pues encantada, dijo con una sonrisa Elvira
- ¿Nos damos los móviles o los correos?
- Perfecto
Elvira, le pasó su tarjeta y Luis Alberto hizo lo propio, al mirar la tarjeta Elvira vió que era abogado de un prestigioso bufete del Paseo de la Castellana, en Madrid.
- Que te vaya muy bien por Brasil, me das una envidia…..
- Eso es porque tú quieres, ahora mismo puedes sacar un billete y venirte, ja, ja, ja, después de todo has mentado el libro de “Dime quien soy” y la protagonista se atreve con todo.
- Ja, ja, ya te digo, ¡ojala pudiera!
Se dieron formalmente la mano, Elvira recogió su bolso, su maletín y su abrigo y salió de la cafetería, en busca de Enrique.
Sin darse cuenta iba sonriendo, debido al rato tan agradable que había pasado con Luis Alberto y pensando “pues se ha leído el libro”, cuando se encontró con su socio Enrique.






Añadido el 03/02/2016
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