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Notice

Cuando duermen los Jilgueros

Por María Dolores Cabrera Hidalgo

El blog de María Dolores Cabrera Hidalgo

LANZAMIENTO DE LA NOVELA "DE NUEVO TUS OJOS

Añadido el 24/02/2016
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https://youtu.be/0PHX2q2H-X8

https://youtu.be/qxPPT6RQENE

LANZAMIENTO DE NOVELA "TE REGALO MI CORDURA"

Añadido el 24/02/2016
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https://youtu.be/zEajXv1TtBQ

https://youtu.be/0_92dlDLmEg



LANZAMIENTO DE LA NOVELA: "TE REGALO MI CORDURA"

Añadido el 24/02/2016
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https://youtu.be/FtmOQ2iE0jU

https://youtu.be/YpEzH9pLr7o

Análisis del escritor Galo Galarza de la novela TE REGALO MI CORDURA, escrita por María Dolores Cabrera.
Una novela lineal, sin pretensiones y sin afeites, casi tan descarnada como un parte médico y tan contundente como un alegato jurídico, es la que nos entrega la escritora ecuatoriana María Dolores Cabrera para contarnos una historia de adulterio y de dolor y de locura. Otra vez Madame Bovary, volando ahora sobre los tejados quiteños, caminando en sus calles y llorando en sus parques. Retrato de una clase media que hace malabares para subsistir y amar en un sistema donde prima la prisa, la cuenta del banco, el estatus social, la mentira. Alegato a favor de las mujeres esclavizadas y martirizadas por maridos torvos, machistas, posesivos. Pero también reproche a esas mismas mujeres que no tienen la suficiente valentía y dignidad (la que tuvo Enma Bovary precisamente) para romper con aquellas cadenas y se quedan atrapadas, por comodidad o conveniencia, en una telaraña de traiciones, humillaciones y bajezas.

Tres personajes delineados con precisión, como si fueran a actuar sobre un tablado: Carmen (la bella mujer-esclava-adultera), Marcos (el marido-déspota-gerente), y Martín (el-amante-artista-que-termina-enloquecido). Entre ellos se mueven otros personajes secundarios: el niño enfermo, la hermana solidaria, los empleados de la empresa, el arrendador, los técnicos alemanes, los policías y los médicos. Pero en el fondo sólo es una historia de amor martirizado. Un tema que sirve, por cierto, para todos los culebrones o telenovelas latinoamericanas pero también es el de Shakespeare en muchos de sus dramas. Todo depende del talento con que se lo aborde. Y María Dolores Cabrera tiene ese talento.

Con este tercer libro de narrativa, su autora afianza su pulso como observadora descarnada de la realidad y nos pinta una historia que nos deja absortos y a momentos vacíos. Nos obliga a abrir los ojos y las conciencias para no pisar ese miasma cotidiano que va quedando adherido, sin que lo notemos, en nuestras propias casas, calles y veredas, aun cuando pensemos optimistamente que afuera se está llevando a cabo, con bombos y trompetas, una revolución de ciudadanos y un cambio de sistemas.

Galo Galarza

Discurso de lanzamiento por la autora:
Buenas Noches a todos:
Voy a comenzar compartiendo con ustedes la experiencia que tuve cuando intenté preparar algo de lo que iba a decir esta noche; después de algunos minutos de intentarlo, me di cuenta de que era bastante difícil, quizás mucho más difícil de lo que me había sido el hacerlo para la presentación de mis dos libros anteriores porque ahora siento una alegría muy especial, enorme. Un regocijo con la vida, quizás porque alrededor de este libro flotan muchas otras circunstancias extraordinarias que se han presentado actualmente en mi vida, que lo iluminan y completan mi plenitud. Es muy complejo intentar describir la alegría sin caer en frases hechas o trilladas y realmente pueden transcurrir horas o días enteros mientras se trata de encontrar las palabras mágicas que traduzcan de forma fiel, certera y real, ese sentimiento tan complejo, más complejo que el de la misma tristeza, que el de la misma nostalgia. Sin embargo, quiero apoyarme en un pensamiento sobre la alegría que me encanta y por eso les pido que me permitan leer lo que GIBRÁN KHALIL GIBRÁN, allá por los años 1918, escribió acerca de ella.
(Cito):
“Y cuando nació mi Alegría, la alcé en brazos y subí con ella a la azotea de mi casa, a gritar:- ¡Venid, vecinos! ¡Venid a ver! porque hoy ha nacido mi Alegría: venid a contemplar este ser placentero que ríe bajo el sol. Pero qué grande mi sorpresa porque ningún vecino mío acudió a contemplar mi Alegría. Y todos los días, durante siete lunas, proclamé el advenimiento de mi Alegría desde la azotea de mi casa, pero nadie quiso escucharme. Y mi Alegría y yo estábamos solos, sin nadie que fuera a visitarnos. Luego, mi Alegría palideció y enfermó de hastío, pues sólo yo gozaba de su hermosura, y sólo mis labios besaban sus labios. Luego, mi Alegría murió, de soledad y aislamiento. Y ahora sólo recuerdo a mi muerta Alegría al recordar a mi muerta Tristeza. Pero el recuerdo es una hoja de otoño que susurra un instante en el viento, y luego no vuelve a oírse más.” (Fin de la cita).
Después de esta reflexión, quiero contarles que mi alegría ahora es magnífica y que esta noche la siento agigantada, multiplicada por ustedes, por la generosidad de esa presencia que desborda mis sentimientos, mi gratitud, porque simplemente han venido a compartir conmigo el gozo de publicar mi tercer libro y mi primera novela, así de simple, así de sencillo y así de hermoso; A COMPARTIR, a evitar que mi alegría pueda morir.
Para mí, el conseguir cuajar una historia que transita, corre, por momentos se detiene, se desliza y hasta tropieza a lo largo de doscientas sesenta páginas, es un bello encantamiento en el que me sumerjo hasta el final, hasta que la última palabra está escrita, hasta que ya no hay nada qué decir, porque aunque quisiera y me esforzara, ya no hay nada más qué decir. Entonces, emerjo de nuevo a una superficie en la que comienzo a vivir de otra manera.
“Te Regalo Mi Cordura”, un título que sugiere curiosidad porque en especial a quién aún no ha leído la novela, le impacta y entonces me preguntan: “¿Pero cómo se puede regalar la cordura?” Y yo respondo: fácil, regalar la cordura es simplemente rendirse ante la lucha coherente, ante la batalla lógica y consecuente, ante esa guerra diaria por conseguir nuestros sueños que, en muchos casos, desemboca en una bronca agobiante e infructuosa con la vida. Sueños de todo tipo, y en el caso de la novela que hoy presento, de amor. Hay un momento en el que regalar la cordura es lo mismo que decir: “A mí no me sirvió esta cordura; ten, mira si a ti te resulta útil”.
“Una historia de amor y de adulterio y de locura” como dice el Embajador Galo Galarza en el prólogo que tan generosa y amablemente escribió para las primeras páginas del libro. Sí, mi historia es una historia de amor, y el amor es el sentimiento más común y corriente de nuestro día a día, pero el más hermoso y el más complejo; cada ser que miramos esconde detrás de sus ojos, de su cuerpo, de su alma, historias de amor y aunque no lo tengamos presente a cada instante, las historias de adulterio y de locura inundan las calles, las casas, las oficinas, el tráfico y la vida.
Mujeres atrapadas en situaciones agobiantes, de verdaderos martirios machistas, pero que prefieren soportarlo a enfrentar la lucha en medio de la cual la soledad y la desprotección social las aterroriza más que el maltrato o la humillación misma.
Hombres que también se enamoran y aman porque amar no es solo un privilegio femenino, hombres que pueden intentar salvar a una de estas mujeres, sin conseguirlo, porque es como tratar de rescatar a alguien que ya fue sentenciado y condenado a una cadena perpetua. Corduras y locuras ganadas y perdidas en medio del esfuerzo, esos son los temas que abarca la novela que escribí.
Creo que en realidad esta noche, frente a la presentación de la obra; Carmen, Marcos y Martín, los tres personajes principales de la historia que aparecieron en mi mente como protagonistas voluntarios y que actuaron en calles quiteñas, contemplaron montañas, pasearon por parques de la capital y vivieron experiencias en medio de sectores citadinos muy nombrados, disfrutaron de paisajes nocturnos en barrios conocidos, leyeron libros de autores latinos y recordaron a Madame Bovary, escucharon canciones, algunas muy familiares y admiradas por quienes están aquí presentes; ellos, se sienten hoy honrados de hacer una venia ante ustedes, su verdadero público.
Escribir es para mí, mi manera de hablar; aunque a veces siento que las historias, sean cuentos o novelas, se escriben solas, que yo simplemente las ayudo a plasmarse, a manifestarse en palabras que son dictadas por un ser interior que en ocasiones parece no pertenecer a mi propio yo.
Es misterioso y hermoso pero cómo podría yo presentar un libro nuevo sin la presencia de ustedes, sin el apoyo de la gente que cree en mí y me empuja, me impulsa y me motiva. Cómo no motivarme con la sensación de que mi propia vida se prolonga en la vida de mis tres hijos, Marcelo, Alejandro y Monserrat; de que se estira, se alarga y llega más lejos con la existencia de mis nietos Ariel, Ana Francisca y el nuevo bebé que está por llegar. Cómo no motivarme con la cercanía de esos amigos que voy encontrando en el camino, que me han hecho crecer, que me han dado la mano, que han compartido momentos inolvidables. Cómo no motivarme con los sentimientos de mi familia que están ahí desde siempre y para siempre, mi padre y mis hermanos. Cómo no motivarme con la amiga del alma que camina al unísono en las buenas y en las malas, con el cariño de las compañeras y ahora, en este momento de mi vida tan importante y especial, tan lleno de planes y proyectos, cómo no motivarme con el amor de la persona que comparte conmigo, nada más y nada menos que su vida. Él, hace un tiempo no muy distante, puso en mis manos una pequeña laptop y me dijo: “Toma, es tuya, pero escribes la novela” A partir de ese momento abrí la puerta al inicio de la historia, con un compromiso acérrimo y de verdad no paré hasta sentir que la trama terminó”.
Mi agradecimiento a todos los que de una u otra forma han hecho posible que “Te Regalo mi Cordura” esté aquí frente a ustedes y para ustedes:
Al escritor Abdón Ubidia, a quien siempre consideraré, mi maestro.
A Editorial El Conejo por su apoyo de siempre, a todo su personal pero en especial a su director Santiago Larrea, a Daniel y a Joicy.
Al Centro Cultural Mexicano que nos brinda este recinto como una muestra de apoyo al intercambio que debe existir entre la cultura mexicana y la cultura ecuatoriana.
A Fausto Jarrín Zambrano, muchas gracias por aceptar presentar mi libro al público esta noche y por todo lo que sus palabras acaban de expresar.
Mi gratitud al Embajador Galo Galarza por las palabras que engalanan las primeras páginas de la novela.
Gracias también a quien diseñó esta portada con el mismo gusto, con la misma capacidad, profesionalismo y amor con que diseñó anteriormente la portada de mi libro de cuentos “De Nuevo Tus Ojos”, mi hijo Marcelo David.
A Arturo, mi hermano que es el que toca las puertas cada vez que tengo la ilusión de publicar; por eso, aunque no conste por escrito, este libro también está dedicado a él.
A los medios de comunicación que han ayudado a difundir este nuevo libro con entrevistas y publicidad.
Y un agradecimiento muy especial a la empresa Huawei, importantísimo auspiciante que ha hecho posible esta publicación.
A partir de este momento, la novela ya no es solo mía, ahora es de ustedes también.
Muchas gracias.



LANZAMIENTO DEL LIBRO: "DE NUEVO TUS OJOS"

Añadido el 24/02/2016
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Prólogo del libro: “De Nuevo Tus Ojos” por el escritor Abdón Ubidia.

Los personajes de estos 12 cuentos, mujeres y hombres también, son seres que buscan, agónicos, una vida mejor. La muerte se muestra cruda, a veces violenta y redentora y a veces tibia y liviana, como un ensueño; pero casi siempre es la única alternativa para muchos personajes que buscan huir del espanto de vivir de una forma impuesta que no aceptan, que no les gusta.
En “De Nuevo Tus Ojos”, la autora recalca la importancia de la mirada humana como la mejor forma de transmitir deseos, sueños, penas y nostalgias del pasado y del futuro. Pretende hacernos escuchar el eco desgarrador de un gemido de auxilio que pide la reflexión de “el Otro”.
Elementos oníricos, pinturas, retratos, canciones, castillos de naipes, rosas, ángeles, espejos, hadas y seres celestiales son usados como hábiles símbolos y disimuladas metáforas que ayudan a la autora a expresar la presencia de una tristeza real, intensamente viva en toda su extensión, pero que ha sido juzgada con implacable ligereza y una cómoda y absurda superficialidad.
Abdón Ubidia.

Discurso de lanzamiento por la autora:
Buenas Noches:
Quiero empezar con la misma frase que voy a terminar estas palabras porque es la clave para intentar transmitir el sentimiento que hay dentro de mí en esta noche y es: “Muchas Gracias”. Gracias por su presencia; pero quisiera que no lo escuchen como un simple cumplido, sino más bien como el sinónimo de una gratitud que realmente me emociona, me enaltece y me llena de orgullo. El orgullo de tenerlos frente a mí sabiendo que cada uno de ustedes tuvo una razón y un motivo para acompañarme y compartir conmigo la alegría de una nueva realización: La publicación de mi segundo libro. Creo que nuestro vivir diario está lleno de pequeñas realizaciones, muchas veces consecuentes unas con otras, por ejemplo, tan solo lo que sentimos cuando logramos que alguien nos sonría, eso es una realización, ni más ni menos importante que escribir un libro, o cuando un pequeño esfuerzo nos hace conseguir lo deseado, a veces un simple abrazo, un te quiero, una muestra de apoyo o un simple gracias. Para mí, el escribir siempre ha sido gratificante. Escribo porque las letras son mi voz. Porque puedo plasmar mi alma en un papel, porque escribir se ha convertido en la mejor forma de ser escuchada. No importa si mis cuentos están llenos de historias irreales. Fantasías. Cada personaje existe como la minúscula parte de un todo y para eso necesita ser mostrado como una ficción. Ese todo soy yo y son ustedes y es el mundo con sus mujeres y con sus hombres y es el mundo con su luna y con su mar, con todas las risas y con todos los llantos que podemos soportar, con la vida y con la muerte. Todo se concentra en los extremos de una balanza; en un lado el amor con sus metáforas, con todas sus grandezas, con su poesía y sus pasiones, ese amor que sublima lo malo y restaura miserias y en el otro…, el dolor que equilibra la vida.
En “De Nuevo Tus Ojos” hay doce cuentos en donde, como dice Abdón en la contraportada, “la muerte se muestra cruda…”; y yo creo que se muestra tan cruda, que puede incluso incomodar al lector; sin embargo, está presente como real es en nuestra vida. Nace en los cuentos cuando ya no hay auxilio para soportar más soledad. Como un amparo que socorre.
No creo que la unidad temática del libro: soledad y muerte, debe ser interpretada como la elección por parte de algunos personajes de no ser feliz o de inclinarse por la desdicha, creo que mucho más allá de eso es una manera particular de ver y de palpar el mundo.
En uno de mis cuentos, un personaje habla sobre su tristeza como una forma de vida que existe por encima de la ventura que ha encontrado en su existir y entonces dice: “Hablar de mi tristeza es algo independiente, algo ajeno a todo lo bueno que he experimentado, porque ella vive en mí como la sangre, como el aire que entra a cada instante a mis pulmones. Me acompaña y sobrevive por encima de la felicidad…, por encima del bienestar…”.
El ser humano lleva dentro razones privadas que solo entendemos al desenredar esa íntima complejidad psicológica propia de cada una de nuestras historias y experiencias de vida; éstas, muchas veces pasan a descansar en nuestro inconsciente, y desde ahí acarrean consecuencias que definen nuestra manera de ser, es entonces cuando sentimos la imposibilidad de ser entendidos por el otro e incluso por nosotros mismos. Por eso es tan satisfactorio para mí que más de una persona se haya identificado al leer alguno de mis cuentos, haya descubierto que no es la única, que hay muchas, que somos una “población” quienes hemos conocido muy de cerca, vivencias similares de angustia, de dolor, de soledad y ¿por qué no?, de desilusión y deseos de muerte; y es que alguna mujer me ha dicho después de leer alguno de mis textos: “Parece que hubieras escrito mi historia”, y algún hombre ha comentado: “Es como si contaras mi vida, sólo que al revés”
Ni yo, como creadora de mis personajes, ni ellos como seres figurativos que experimentan el mundo a su manera, negamos la existencia de la felicidad en la vida humana. Existe. Por supuesto que existe la felicidad. Existe en momentos de tiempo relativo, no importa si en unos casos definimos ese tiempo como corto y en otros como extenso, la felicidad está y su presencia es indiscutible, la manifestamos entonces como alegría, como gozo, a veces solo dejando que un gesto de plenitud se dibuje en el rostro o simplemente mostrando nuestra satisfacción por un regocijo del alma.
Esta noche soy feliz y ustedes sabrán intuirlo. Feliz por el apoyo recibido, por todos quienes han compartido conmigo una parte de este camino. Por todos a quienes tengo algo que agradecer y por todos esos seres que me han dado un motivo para sentir amor. A cada uno de ellos va dedicado mi libro, como lo podrán ver en su primera página.
Mi agradecimiento especial a las personas que aportaron de diferentes formas para que yo me encuentre aquí esta noche. Primero a mis hijos, por ser cada uno la tercera parte de esa luz que abre paso a mi sendero: A Marcelo David que muy profesionalmente, con su habilidad y conocimientos, pero sobre todo con su amor, diseñó la portada de mi libro de la cual estoy orgullosa. A Alejandro por su compañía, por su ternura y por saber reconocer cuánto lo amo. A Monserrat por ser mi niña para siempre y por esa complicidad de género que tanto nos une.
A mi nieto Ariel, por existir y ser la prolongación de mi vida.
A mi padre por el soporte que me brinda, por ser mi pilar, mi columna y mi amparo.
A mi hermano Arturo por su generosidad incondicional y su protección de siempre. Lamento tanto su ausencia en esta noche por un viaje repentino de trabajo que no estuvo a su alcance posponerlo.
A mi hermano Fernando por invitarme a compartir, por buscar mis consejos y confiar en ellos, por escuchar y permitir que lo escuche, por comprender.
A mi cuñada Tania por su bondad, su aprecio y su confianza.
A mis sobrinos por permitir que los adore.
Y un agradecimiento por la amistad de alguien que ha sido la compañía diaria en todos los momentos de mi vida en los últimos años, ella me decía hace unos días, el 14 de febrero exactamente: “Gracias por enseñarme el significado de lo que es la amistad, tú sí la sabes practicar”. Yo quiero responder ahora a esas palabras: “Gracias a ti, Valeria, por enseñarme lo que es realmente compartir la vida en toda su extensión y ser amigas de verdad”.
A Juan, por aquel gran sentimiento que lo impulsa a creer en mí, a motivarme. Por ese: “Tú Puedes”, diario y cercano que me anima y por estar seguro de mi capacidad.
A Editorial “El Conejo”, por su fe en mi obra. A Abdón Ubidia, por confiar en mi trabajo, por ese empuje y ese apoyo que facilita mi esfuerzo. Abdón fue el responsable de que yo, en el año 98, me haya animado a publicar mi primer libro de cuentos titulado: “Mas Allá de la Piel”, después de haber cursado su taller literario que a partir del año 94 me ayudó a madurar en mi afición como escritora. Los conocimientos, la experiencia y los gratos recuerdos de esa época no se borrarán jamás.
A María Elena y a Santiago Larrea por su esmerada colaboración diaria en el trajín de editar “De nuevo Tus Ojos”.
A los medios de comunicación que han ayudado a difundir este nuevo libro.
Al Centro Cultural Benjamín Carrión por este acogedor recinto.
Y por supuesto un agradecimiento muy especial al Embajador Jaime Marchán que me ha honrado al haber aceptado con tanta voluntad el hacer la presentación de mi libro en esta noche.
No me queda más, para terminar, que ofrecerles mi abrazo y entregarles, pues, “De Nuevo Tus Ojos”, como se entrega parte de uno mismo, como se entrega algo que se desprende del propio ser. Espero que logren encontrar en alguna de sus páginas algo que aprecien, algo que les guste y si me permiten ser un poco más optimista, algo que toque su interior, su corazón, y espero también que sepan disculpar errores, que obviamente los hay.
Muchas gracias, nuevamente.
María Dolores.

PORTADAS

Añadido el 24/02/2016
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Prólogo de “Más Allá de la Piel”

La incertidumbre, o quizá la alucinación de la existencia, es el hilo inductor por el cual pueden discernirse las claves fundamentales de estos relatos, tal como se consigna en el epígrafe: “La alucinación es una urgencia para el que necesita vivir o para el que necesita morir”.
Desfilan en sus páginas personajes hechos de una carnalidad precaria, espejismos a veces, nada más, en el fugaz tránsito que median entre la vida y la muerte, entre la perpetua irrealidad del presente y la nada. Y, sin embargo, toda esa precariedad, toda la ambigüedad, atañe solo a la existencia, que es así, en verdad, como la autora la retrata, si tendemos los datos fidedignos, aun cuando infinitesimales, que nos legan de la cotidianidad y de la experiencia. Porque, en el relato mismo, en su seno, en su discurrir sincrónico, los personajes adquieren profunda verosimilitud, construidos con exigencia y rigor, enhebrados, tal vez, desde lo autobiográfico, más con una lengua auténtica, dignificados finalmente por un distanciamiento donde entra en juego la pericia de quien ha aprendido los secretos del oficio: este oficio de contar, que es también un compromiso y un persistente interrogar, o interrogarse, como en el caso de esta autora.
Alucinación, incertidumbre, deseo: pilares que sustentan el universo de María Dolores Cabrera. Metáforas de un mundo sometido a despiadada requisitoria, mientras le son revelados, a quien relata y a nosotros, las secretas razones de la historia.
A veces, alguien contempla impotente como su ser, recreado en su propia contrafigura del espejo, se empequeñece hasta desaparecer, metáfora violenta de un entorno que enajena y aniquila. Otras, una mujer espera desde la ventana más alta el paso del autobús que ha de llevarla, trasunto poético y onírico de una decisión suicida y final. El mar, la casa de la infancia, la luz, los amores abandonados, los múltiples desencuentros, la ciudad, ciertos atardeceres, ciertas calles, devienen puntos de inflexión, a momentos extremos, donde surge, ineludible, la poesía, desgarrada entre el deseo y el principio inexorable de la realidad, entre la esperanza y lo irremediable.
En breves páginas, Cabrera multiplica los sentidos de la historia –sus historias- , logrando una síntesis apretada, inequívoca, donde pareciera no faltar nada y que, a la vez, trasunta mucho más de lo dicho o expuesto. Literatura de mujer, sin duda, pero que al mismo tiempo la trasciende, asumiéndola. Visión de ser humano sobre otros seres humanos y sobre sí mismo, y nada más: aparte, desde luego, del oficio, de la honda mirada que esta mujer proyecta sobre la realidad, nuestra realidad, la de todos, y de la poesía que se infiltra tras cada palabra, creando, de un modo asaz paralelo, la otra verdad, la del arte, la única por la cual podemos aprehender el mundo en su más auténtica dimensión.
Es bueno ver el surgimiento de esta nueva literatura en el Ecuador y el Latinoamérica: un relato que no abandona lo magicista, pero que ha dejado atrás el clisé mágico realista; no limitado por fronteras o etiquetas. Una literatura que apuesta en primer lugar por el ser humano, sin hacer dejación de la poesía y de todo lo que ésta conlleva, como elemento específico, diferenciador de todo arte, de toda creación digna de llamarse con ese nombre.

Francisco Proaño Arandi