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Nada más por hoy

Por Emi Sebastián

El blog de Emi Sebastián

300 PALABRAS O CÓMO HE LLEGADO HASTA AQUÍ

Añadido el 28/03/2016
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Todo comenzó como un juego. Cuando vi en el expositor aquel folleto de un concurso literario, no lo di especial importancia. Pedían relatar vivencias en un máximo de 300 palabras, creo. Lo único que pensé fue: “Esto es a mi medida, ¿no voy a ser capaz de escribir algo de esa longitud?”
Lo cierto es que fue la primera vez que me publicaron un texto, algo que me pilló desprevenido.
Durante una temporada, seguí jugando con ese límite. 300 palabras parecía una barrera estable, divertida y sin ningún tipo de pretensión. Era como jugar al tetris. Pero el tiempo me pidió más. Dejé atrás ese límite y emprendí una nueva aventura en la que todavía estoy inmerso.
Ahora me encuentro en una situación que nunca había soñado. Presentando una colección de historias que he creado YO y en esta ocasión, me atrevo a ponerme en mayúsculas. Algunas son el resultado de ejercicios de escritura, otras de vivencias personales vueltas del revés y todas ellas sazonadas por algo en peligro de extinción: la imaginación. En este caso, mi imaginación ya que, afortunadamente, todos podemos presumir de ella pero cada uno la utiliza, si puede, de la manera que estima oportuno. Unas historias imperfectas, como la vida misma, que nos presentan una serie de personajes con los que quizá nos hemos cruzado, sin saberlo, en muchas ocasiones.
Resultó complicado encontrar elementos o ideas comunes entre estas historias. Todas responden a situaciones muy diferentes pero, después de varias lecturas, había un rasgo, un detalle que me llamó la atención. Todas las historias que había escrito, salvo alguna otra que descarté, tienen en común un instante, una necesidad se podría llamar. Me estoy refiriendo al momento en el que damos por terminada la jornada. Cuando echamos la vista atrás para hacer un pequeño balance de lo sucedido y recordar los asuntos que pudieran quedar pendientes. Los protagonistas de estas historias están en esa situación. Algunos saben que, hagan lo que hagan, van a perder y prefieren que sea así. Otros se resisten a su destino y luchan por su vida, cada uno a su manera pero siempre decididos a cambiar su suerte. (Quizá suerte y destino sean dos caminos paralelos que sólo se acercan cuando entra en juego otro factor: El deseo) Están esperando que llegue el día de mañana, un nuevo empujón que les ayude a subir las cuestas de la vida o que el peso de su existencia les termine aplastando.
Estos personajes ficticios (o no tanto) en un momento de las historias disfrutan de una merecida tregua. Un alto el fuego que les permite mirar hacia otro lado, rearmarse y dejar de pelear por unos instantes sabiendo que la vida no se detiene. En esos instantes serían capaces de decir: “Nada más por hoy”

ÍNDICE

Añadido el 28/03/2016
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Bueno, quedó claro que esta obra es (será) una colección de cuentos. Por lo que resulta necesario un mínimo índice con los títulos de los 12 relatos.

Éste es:

- Algo que hacer
- Ocio
- La moqueta sucia
- Extra suave
- Historia de un pobre hombre
- Ajuste de cuentas
- El último cola cao (El extracto de la página inicial pertenece a este cuento)
- Demasiado grande
- Portátil
- Helado
- Aromas
- Rebajas

Más adelante contaré curiosidades sobre algún relato: donde está ambientado, en quien me inspiré. Ya iremos viendo.

Un saludo.

Mil gracias a los que ya han colaborado con este proyecto. ;)

ENLACE A BLOG

Añadido el 11/04/2016
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En esta dirección http://nadamasporhoy-ellibro.blogspot.com.es/ he creado un nuevo blog que enlazaré con este.
Las entradas serán las mismas, pero en él podréis dejar cualquier tipo de comentario o duda que me queráis consultar sobre el libro.
Espero que sea de ayuda para tod@s.
Un saludo y de nuevo gracias a l@s que ya han colaborado en el proyecto

TAMBIÉN EN FACEBOOK

Añadido el 15/04/2016

También podéis seguir el desarrollo del proyecto a través de Facebook:
https://www.facebook.com/Nada-más-por-hoy-610678979108042/

Desde allí podréis hacer cualquier tipo de comentario, petición o duda.
Saludos miles....

ALGO QUE HACER

Añadido el 20/04/2016
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Es el título del primer relato.

Hace tiempo, mucho tiempo, estuve viviendo varios años en un pueblito de Soria. El pueblito en cuestión estaba abandonado. Eran los años fuertes de la ecología, de la repoblación, del buscarte a ti mismo. Yo simplemente necesitaba alejarme, mucho, de lo que había vivido hasta ese momento. Lo cierto es que fue una época muy positiva en mi vida. Crecí y aprendí casi sin darme cuenta. Entre otras cosas supe lo que es valorar la soledad, la de verdad. Pero bueno, allí no todos los días eran fiesta y necesitábamos de vez en cuando, calor humano y compañía. Y qué mejor sitio para ello que un bar. Nuestro contacto con la civilización era el bar del pueblo más cercano. Unos cuatro kilómetros que hacíamos en coche, si teníamos, en bici o andando. No negaré que pasé en ese querido lugar infinidad de horas, esperando alguna llamada telefónica, con los amigos en el futbolín y, casi siempre, bebiendo unas cervezas o unos vinos,… No quiero ni imaginar lo que podría escribir sobre esos años.


Dicen que los escritores utilizan un plano o una brújula para escribir. Yo utilizo, sin dudarlo, la brújula. Por eso cuando la puse a funcionar y comencé a escribir “Algo que hacer” lo situé de forma automática allí. No era consciente, pero después de casi veinte años recordaba con pelos y señales aquel bar al que tanto cariño tuve. Y no sólo el bar, había algo más que se me había quedado grabado todo este tiempo. Justo a la entrada (en lo que yo llamo en el relato la maldita curva) tenía ante mí un paisaje bestial, o al menos me lo parecía. Veía al fondo la sierra de Pela, el pico Grado, el castillo de Gormaz… En primer término, una gran llanura llena de encinas delimitada por los ríos Duero y Abión que sirvió, dicen, de aeródromo al ejército italiano en la guerra civil. Pues bien. Ahora no lo busquéis. Esa llanura ahora es un mar de plástico. Según parece, una empresa hortícola compró toda esa finca y la convirtió en un gigantesco invernadero de frutales. Ya no hay encinas, ya no hay conejos, corzos ni jabalíes. Al menos conservo el recuerdo de lo que fue.
Sirva esta humilde historia de homenaje a aquel bar y a aquella familia que me dio refugio y tanto me ayudó cuando lo necesité. No hay nada autobiográfico en el escrito, si acaso retazos de recuerdos, que no es poco.

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Aquí tenéis un pequeño extracto:

Más relajado, me acerqué a los ventanales que daban a la calle. No se veía a nadie. Había un extraño olor en el ambiente. Un olor que sobresalía por encima de todo. O mejor dicho, dos olores. El olor a tabaco parecía adherido a la pintura de las paredes, al suelo, al barniz de los viejos muebles, a los vasos y a las botellas. Cada hora que pasabas allí, te correspondía una porción de ese olor que te llevabas involuntariamente pegado a tu ropa hasta que, alejado de su hogar, agonizaba hasta abandonarte. Y la leña. Troncos de encina y roble sobre el suelo junto a la estufa oponían su aroma al viscoso tabaco. Siempre perdían. Merecía la pena acercarse hasta la estufa y, con el pretexto del frío invierno, acercar las manos hasta el metal ardiente y respirar hondo. Cerrar los ojos y sentir el bosque dentro de ti.
Bebí la cerveza de un trago y pagué con mi flamante billete. Salí del bar con una sonrisa en los labios pensando en la suerte que había tenido. Desde ese momento tuve claro que ese sería mi bar, mi lugar preferido.

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La imagen es una vista desde el castillo de Gormaz.

HISTORIA DE UN POBRE HOMBRE

Añadido el 26/04/2016
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La vida es un cúmulo de circunstancias en la que controlamos una mínima parte. El pasado, la familia, el miedo, todo nos condiciona.
¿Necesitamos una válvula de escape o es mejor dejarse llevar?

"Se lo oía decir a mi padre cuando hablaba con sus amigos, ya desde que yo era un chaval y lo vi en la mirada de mi madre en su lecho de muerte muchos años después. Así que, cuando me quedé solo en esta vida, no me extrañó que me fuera haciendo cada vez más pobre y menos hombre. Mi físico no me ayudaba, me quedé calvo con apenas veinte años. Tenía una nariz larga y afilada, más propia de un ave rapaz. Las orejas, tan despegadas de la cabeza que, desde mi infancia, los niños se burlaban de mí. A todas esas virtudes habría que añadir mi torpeza innata, que me convertía continuamente en el hazmerreír de todos. Obeso casi desde niño, con poco más de metro y medio y no demasiado inteligente, ese era yo. El resultado era claro, un pobre hombre. Día tras día me iba dando cuenta de que jamás llegaría a tener a alguien al que considerar amigo, nadie en quién confiar. Esa era mi triste realidad.
Así es como me acostumbré a vivir. No esperaba nada de la vida, al igual que no esperaba nada de mí mismo."


"Cumplí mi jornada laboral con el mismo júbilo que cualquier día. Llegué a casa y después de una breve cena marcada por los nervios de lo que parecía una primera cita, me aseé lo mejor que pude, me puse mis mejores ropas y salí a buscar pareja para esa noche tan especial."

GRACIAS

Añadido el 08/05/2016

Hola amig@s, nuevos amig@s y conocidos.

Quisiera agradecer a tod@s los que me han apoyado, bien colaborando como mecenas a través de
http://pentian.com/book/fund/1993
o visitando la página de facebook
www.facebook.com/Nada-más-por-hoy-610678979108042/
para leer las entradas que he ido añadiendo.
MIL GRACIAS POR VUESTRA COLABORACIÓN Y APOYO.

Ya queda menos de un mes para que finalice la campaña de crowdfunding de “Nada más por hoy”. A los que no han visitado ninguno de los dos enlaces, tan sólo recordar que esta campaña trata de conseguir la financiación suficiente para la publicación de mi libro de relatos a través de la venta anticipada del mismo, lo que es en realidad el crowdfunding. Por lo tanto os invito a entrar en cualquiera de estas dos páginas a curiosear e informaros y, por supuesto si os interesa, a participar como mecenas en este proyecto del que cada vez estoy más convencido.

Abrazos y mil gracias a tod@s.

“Nada más por hoy”

http://pentian.com/book/fund/1993

OCIO

Añadido el 11/05/2016
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Una forma de pasar una tarde del fin de semana. ¿Verdad?

Extracto:

"Las hojas secas se amontonan junto a las ruedas de los coches aparcados en el lateral de la calle. Las ráfagas de viento las hace bailar de un lado a otro, las zarandea sobre el asfalto hasta abandonarlas a su suerte.
Dentro del autobús no corre el aire. Después de poco más de diez minutos a bordo, el olor a humanidad se está apoderando de todo el vehículo. Es cuestión de guardar la compostura entre los vaivenes del tráfico y aguantar los escasos minutos que restan hasta su parada. Mirar a un lado y otro, poner cara interesante, de persona atareada que pasa el domingo consumiendo ocio en uno de tantos centros comerciales. Al fin y al cabo, eso es lo que hace la mayor parte de los habitantes de cualquier ciudad. Pero él no abusa, tan solo va una vez al mes. Suele ir por la tarde y no pasa demasiado tiempo allí. De momento, con eso tiene suficiente.
Por fin, la puerta se abre y puede respirar aire fresco. Lo que para algunos podría ser una bofetada fría en el rostro, para él es una suave caricia que le devuelve a la realidad, después de haber estado envuelto en la atmósfera enlatada del autobús. A la vez que llena sus pulmones de aire, aprovecha para echar una ojeada al aparcamiento que, como todos los domingos a esas horas, apenas dispone de plazas libres.
Hoy será un buen día, se dice mientras sortea la puerta automática de la entrada y, de nuevo, se sumerge en un ambiente pegajoso, dulzón y ruidoso.
Nada más traspasar la puerta corredera, su ojo experto reconoce el terreno mientras se desabrocha los dos botones que le quedan a la chaqueta. Recuerda que cuando la compró no le gustaba demasiado, tenía las mangas muy anchas, no pensó que eso con el tiempo le iba a suponer una gran ventaja"

AROMAS

Añadido el 22/05/2016
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Hay veces que los recuerdos se mezclan en el aire y viajan a través del tiempo...... hasta alcanzarnos.

Extracto:

“Elena era la chica que pasaba inadvertida allí donde estuviera. Había que fijarse mucho para reparar en ella. Eso sí, cuando la descubrías, ya no podías olvidarla. Recuerdo nuestra última noche, en su piso. Unas cosas llevaron a otras y, al final, terminamos los dos en la cama. No era la primera vez. Nunca nos lo tomamos como algo serio pero aquella noche fue especial. No podíamos dormir y nos levantamos. Era una noche de agosto inaguantable. Salimos a la terraza con unas latas de cerveza y unos cigarrillos. Era una terraza tan amplia como pequeño era el resto del piso, invadida por tiestos y jardineras de colores chillones que colonizaban la pared y el suelo. Elena era toda una experta en el cultivo de hierbas aromáticas de todo tipo. En su casa te sumergías en un mar de aromas. Por aquellos años, yo no tenía la mas mínima idea de para que podía servir todo eso. Tan sólo miraba entre curioso y divertido, los cuidados y mimos que Elena repartía entre todas aquellas hierbecitas que me parecían insignificantes. Se le iba el tiempo podando tallos secos, regando y cortando trocitos de aquellas plantas para sus infusiones y recetas. En una ocasión incluso me describió con toda clase de detalles las cualidades de cuatro hojitas que arrancó en ese momento de una planta y que mostraba sobre su mano. Lo debió explicar muy bien, ya que nunca se me olvidó.
Nos sentamos en el suelo, sin hablar, sin mirarnos. De pronto ella me dijo:
—Ves aquella estrella. Parece que está allí mismo y que de un salto la podríamos coger. Pero sabemos que es imposible. Por mucho que lo intentáramos siempre estaría allí cerca y a la vez lejos, muy lejos.
—¿Merece la pena intentar alcanzarla? —La pregunté mientras vaciaba la primera lata de cerveza.
Ella se giró y me miró durante unos segundos. Después levantó de nuevo la vista sin responder a mi pregunta.”

REBAJAS

Añadido el 01/06/2016
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Hola de nuevo, os quiero presentar un extracto de un nuevo relato incluido en "Nada más por hoy". En esta ocasión se trata de"Rebajas" un relato un tanto especial ya que tiene unas características diferentes al resto. A saber: es el más corto de todos, es el que va en último lugar del libro y es, con mucha diferencias, el más optimista de toda la obra. Esto último, si leéis el extracto, os será un poco dificil de creer, pero así es. Las cosas no terminan como empiezan.
Faltan 3 días para cerrar la campaña de venta anticipada de "Nada más por hoy" y poco tengo que añadir. Volver a agradecer a tod@s aquell@s que me han seguido durante estos dos meses.
Ahora ya sólo queda la espera....que no se haga muy larga.
Seguiremos "viéndonos" por aquí.
Chao

http://pentian.com/book/fund/1993

A la altura del número siete de la interminable calle del Arco, Elena siempre se hacía la misma pregunta: “¿Habrá cambiado el escaparate de Almacenes Prisma?”
Era algo que no la importaba en absoluto pero que repetía en su cabeza todos los días que pasaba por allí y, por la fuerza de la costumbre, sabía que repetiría el resto de los días que caminara por esa calle en dirección a su trabajo.
Aquella mañana había elegido un cómodo pantalón vaquero negro que combinaba a la perfección con aquella camisa blanca, regalo de su amiga Vero, que consideraba tan atrevida y que casi nunca se ponía. La guinda del conjunto eran unas sandalias de cuero que dejaban casi desnudos sus coquetos pies. Se miró fríamente en el espejo antes de salir de casa. Nada de maquillaje. Una sonrisa en su rostro radiante y un hasta luego a la casa vacía.
Cada vez que cruza la calle para dar unas monedas al hombre que duerme en la esquina desde hace varias semanas, no puede evitar sentir el mismo vacío que la acompaña desde hace años. No le importa dar un rodeo tan grande para llegar hasta el trabajo y menos en estas mañanas extrañas de verano, cuando todavía no sabes si te aplanará el sol o te sorprenderá el agua de la tormenta. Sabe que esos veinte minutos que le roba a la cama, está intentando regalarlos a su corazón. Aunque casi ha perdido la esperanza, sigue conservando un poco para seguir madrugando cada día y pasar por aquella calle, esperando que su vida pueda cambiar.