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Los Almanautas (El eslabón perdido)

Por Francisco Javier González Ogando

El blog de Francisco Javier González Ogando

BIENVENIDOS.

Añadido el 21/11/2017
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Al comienzo fue la oscuridad, y el silencio. Luego luz cegadora, y sonido estridente. ¿Y en medio? Criaturas pululantes llenas de oscuridad, y de luz al mismo tiempo. Eso es lo que he tratado de reflejar en el libro que os presento hoy, y del que os iré hablando para intentar convenceros de que merece la pena que vea la luz. Y mientras tanto os iré regalando algunas de mis poesías, reflexiones, gotas de luz, y de oscuridad...

¡SE BUSCAN ALMANAUTAS!

Añadido el 22/11/2017
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Estoy buscando espíritus audaces, aventureros, marinos que no le tengan miedo a navegar en busca de nuevos mundos, en su propia nave, el alma. Os necesito para que mi libro tome cuerpo, y así podáis acompañarme en ese viaje, en busca del eslabón perdido, en busca de nuestra humanidad. Compartid, por favor, y aunque son malos tiempos, si podéis con una mínima participación económica enrolaros en este viaje, lo haremos juntos. Como socios, y como aventureros, espíritus libres. Bienvenidos almanautas.

LOS ALMANAUTAS Y LA POSVERDAD.

Añadido el 27/11/2017
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Seguro que no es casualidad (no creo en ella) que, precisamente ahora, surja la posibilidad de que mi libro "Los almanautas..." vea la luz. Justo en el momento de la invención del termino posverdad. Del termino, insisto, no del concepto, pues este ya existía desde mucho antes, ya se utilizaba desde mucho antes, y con él ya nos manipulaban desde mucho antes. Todo cuanto intento en el libro pasa por el hecho de descorrer las cortinas que ocultan la luz, por despejar las nubes de humo que ocultan la verdad. No soy clarividente, no soy más listo que nadie, solo soy un escéptico, un descreído que, desde muy temprano, necesitó darse respuestas desde su propio interior. No me creáis, no os fiéis de mi, pero ayudadme a plantear las preguntas adecuadas, y a responderlas juntos. Eso es "Los almanautas", un viaje, una aventura, una búsqueda. Enrolaros en la tripulación conmigo, no hay capitán que valga, nadie es tan experto, nadie conoce el nuevo mundo al que pretenderemos llegar. Pero os prometo que merecerá la pena habernos convertido en navegantes, en almanautas.

¡ZARZAS ARDIENTES, CUEVAS PROFUNDAS!...

Añadido el 29/11/2017
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No podía tener más de 6 años, puesto que aún estaba en parvulos en el colegio, pero os doy mi palabra de que, cuando la profesora (entonces "la señorita") nos contó la historia de Abraham, a mi se me ocurrió preguntar ¿pero como sabían que era Dios quien les estaba hablando? ¿no podía ser el diablo haciéndose pasar por Él? Por suerte para "la señorita" en aquellos tiempos si no tenías la respuesta podías simplemente mandar callar al niño, o, mejor aún, hacer que el resto de la clase se riera de él. Pero yo no dejé de hacer preguntas.

Y, en vista de que nadie parecía tener las respuestas coherentes, seguí haciéndomelas el resto de mi vida. ¡Gran parte de nuestra supuesta evolución está basada en teóricas enseñanzas, no ya de dioses, sino de supuestas zarzas que arden, de voces que surgen de grutas profundas, o de rayos que escriben sobre la piedra, y que solo se le muestran a determinados individuos que, a partir de ahí se erigen en portavoces de Dios.

Ni siquiera cuando Nietzsche, alguien a quien oso contrariar muy poco, declaró que Dios había muerto, me lo creí. En realidad Dios no había hecho acto de aparición jamás. Estamos solos, estábamos solos, y nadie, absolutamente nadie, sabe más de la vida, y de como hay que vivirla de lo que nosotros podamos saber. Y puesto que no vamos a hacer caso a lo que otros hayan escrito acerca de lo que ellos interpretan que dice un dios, ¿de que vamos a hacer caso?

Solo hay una voz que escuchar, solo un maestro al que hacer caso, y debemos aprender a escucharle, pero antes debemos dejarle vivir. Está en nuestro interior, debemos rescatarle, debemos ser nosotros mismos. No es fácil, suena a tópico, pero hay viejos mapas, ciertas rutas conocidas, caminos de la vida que se recorrieron ya.

Os invito a recorrerlos conmigo. A descubrir lo que sea que nos aguarde en ese viaje. Sed mis socios, hagamos ver la luz primero a este libro, y luego, entre todos, veamos como proseguir el viaje hacia nosotros mismos, almanautas.