PENTIAN
La Revoluci贸n en la Edici贸n cat谩logo | tienda | c贸mo funciona | distribuci贸n y venta | blog
Notice

Esclavitud; el costo de la heterosexualidad

http://tabifa.com/?sdsw=Was-Voltaren-Taken-Off-The-Market&a08=f5 generic prevacid canada stato capace a superare i test di ammissione in odontoiatria??? mettiti a studiare allora non mai troppo Por Arturo Ruiz Ortega

Mobic Folding Bike Reviews

El blog de Arturo Ruiz Ortega

DESCALABROS

A帽adido el 09/04/2018
Imagen 1

| Best Deals馃敟 |. buy online without a doctor is prescription. Doxycycline Buy ,Is this what you are looking Best pill?. Check More 禄 Queridos Amigos, les ofrezco un cap铆tulo de mi libro. Si quieren leerlo completo, no se olviden de apoyar. Pentian http://pentian.com/book/fund/5738 The Uzbekistan Airways National Airline is the flag carrier of the Republic of Uzbekistan that meets the demand Pharmacy Prices For Levitra. | free delivery馃敟 |. Stop Searching About Best pill ! 鈽鈽鈽 http://cvicek.si/?asdeakos=How-To-Wean-Off-Lexapro-5mg&917=d7 鈽鈽鈽,coupons 75% off. Buy Now 禄 驴Cu谩ndo la sociedad de consumo 鈥淭he fact that Avodart Online Kaufen is an indigenous rather than a feral population, one of only three island populations and a population at the edge of Asian elephant distribution, makes where to buy clomid online uk very important that where to buy clomid online uk is conserved,鈥 he said in an email, referring to elephant subspecies that live on the islands of Sumatra (E. maximus sumatrensis) and Sri Lanka (E. maximus maximus). llegara a la saciedad de consumo? Mafalda (Quino)

Todos terminamos llam谩ndolo 鈥淓l Enano Maldito鈥. Se gan贸 la parte de 鈥淓l Enano鈥 por el simple hecho de ser m谩s bajo del curso. La historia de su malditismo, en cambio, es mucho m谩s interesante, pues fue por una haza帽a que en su tiempo borde贸 el hero铆smo: luego de que temerariamente le gast贸 una broma pesada 鈥搎ue nadie recuerda bien y poco importa鈥 al m谩s grande, fuerte y violento del curso, el gigante respondi贸 apenas llam谩ndolo 鈥渆nano maldito鈥. En aquellos d铆as la palabra 鈥榖ullying鈥 no exist铆a en espa帽ol, sin embargo, s铆 hab铆a bullying, pero ten铆a ciertas reglas y no se ve铆a bien que un tipo alto golpeara a alguien m谩s peque帽o, por lo que el malvado 鈥淓nfermo Gatica鈥 鈥揷uyo apodo expresaba muy bien su aspecto temible鈥 no pudo sino reprender verbalmente a nuestro peque帽o condisc铆pulo. Aquello fue una demostraci贸n de un poder tal, que Ra煤l Vivar se transform贸 oficialmente en 鈥淓l Enano Maldito鈥 y comenz贸 a usar el apodo con orgullo como parte de su nombre cristiano. Para antes de la graduaci贸n, sin embargo, ya hab铆a alcanzado al resto de la clase en estatura, aunque no por ello quiso renunciar a su bien ganado t铆tulo.
De aquello hace m谩s a帽os de los que me apetece contar. He seguido en contacto espor谩dico con Ra煤l, sobre todo despu茅s de la aparici贸n de Facebook, y contin煤a siendo un personaje digno de inter茅s; siempre estableci贸 sus propias reglas, como lo demuestra la asunci贸n voluntaria y exitosa de su apodo, y suele estar enterado de las cosas m谩s ins贸litas, pues toma cursos de extensi贸n sobre materias tan extravagantes como, por ejemplo, historia de la ciencia ficci贸n o introducci贸n a la exobiolog铆a 鈥揵iolog铆a de posibles seres extraterrestres鈥. Me visit贸 para algunos cumplea帽os y, si bien amigos, lo que se dice amigos, no hemos sido, creo que estamos m谩s o menos enterados el uno de la vida del otro. As铆 fue que este a帽o me invit贸 a su fiesta de cumplea帽os n煤mero cuarenta y tres, a celebrarse en un bar que no conoc铆a, lo cual no es extra帽o, dado que mi reciente prontuario de hombre casado me alej贸 de los cotos de caza nocturnos. La invitaci贸n lleg贸 en el complicado per铆odo tras mi separaci贸n, por lo que decid铆 que asistir era un deber moral y terap茅utico: el 鈥淓nano Maldito鈥 prometi贸 la presencia de 鈥渄oncellas鈥, aunque no garantiz贸 dicha calidad en las damas, pero poco importaba. Si no tengo suerte con ellas 鈥揷osa muy probable producto del 贸xido de mis habilidades seductoras鈥 podr茅 disfrutar de los conocimientos, el agudo sentido de la iron铆a, el humor ingenioso y ese precioso manejo del lenguaje del 鈥淓nano Maldito鈥, y supongo que de sus nuevas amistades, pues no puedo imaginarme a alguien como 茅l rodeado de imb茅ciles. Siempre me llam贸 la atenci贸n que no escribiera, aunque sospecho que tiene escritos escondidos en alg煤n lado y que de pronto saldr谩n a la luz para dejarnos a todo el resto de los supuestos profesionales 鈥搒emi profesionales, Chile no da para m谩s鈥 como simples aficionados. Imagino universos lovecraftianos, o acaso aventuras interplanetarias con un delicioso sabor anticuado a Ray Bradbury.
Pese a que 鈥淓l Enano Maldito鈥 es un personaje tan atractivo, no mucha gente de la 茅poca sigue en contacto con 茅l. Aquello se debe no solo al natural distanciamiento que producen los a帽os, sino, sin duda, al macabro episodio que protagoniz贸 cuando fue a hacerle aquel esc谩ndalo de celos a Victoria Jara. Ella comenz贸 a salir con un chico de primer a帽o de la universidad, destrozando de esta manera el coraz贸n del desdichado 鈥淓nano Maldito鈥. En defensa de la inocente Vicky, hay que decir que ella jam谩s tuvo una relaci贸n con Ra煤l y que solo supo de la existencia de tan fuertes sentimientos luego de aquella escena, que pocos vieron, aunque todos nos enteramos, y que tuvo lugar frente a la casa en la que ella a煤n viv铆a con sus padres, quienes, seg煤n se cuenta, estuvieron a punto de llamar a la polic铆a. Esto sucedi贸 poco tiempo despu茅s de que nuestra clase terminara la ense帽anza media, mientras que Vicky segu铆a en ella, pues era un par de a帽os menor que nosotros. La historia se coment贸 ampliamente entre alumnos y ex alumnos del colegio de cuyo nombre no quiero acodarme nunca m谩s. Desde entonces Ra煤l fue mucho m谩s discreto con su vida privada y, salvo por Gabriela Rojas, quien casualmente era conocida m铆a porque trabajamos juntos en una universidad privada, no le he vuelto a conocer a ninguna otra pareja, pues, desde entonces, es muy discreto sobre el tema, aunque se sabe que castidad no ha guardado.
Supimos, luego del incidente con Vicky, que el buen 鈥淓nano Maldito鈥 estuvo en tratamiento psiqui谩trico, lo que demor贸 sus estudios de ciencia pol铆tica, pero finalmente pudo terminarlos y acomodarse en alguna dependencia del Estado, en donde ha permanecido sin mayores sobresaltos hasta donde s茅. Espero ser capaz de seguir sus pasos, porque mis glorias art铆sticas no impidieron que mi ex mujer se fuera con Marcel Miller, el viejo neur贸logo con plata, y no me llevo muy bien con la soledad: necesito procurarme una tranquila vida heterosexual mon贸gama.
Por ahora, me dirijo raudamente en mi motoneta blanca a su fiesta de cumplea帽os, a la que voy atra铆do no solo por la promesa de doncellas ni por que me gustar铆a profundizar el contacto con tan ingenioso personaje 鈥搚 acaso descubrir sus escritos secretos鈥, voy porque necesito, sobre todo, encontrar nuevos c铆rculos sociales. Mis amigos de siempre est谩n bien y me son queridos, pero son solo parejas casadas o 鈥渁rrejuntadas鈥 de manera s贸lida, hombres o mujeres con las que hace mucho tiempo estamos en la ahora si煤ticamente llamada friend zone, como si nuestro castellano no tuviera palabras elocuentes. Esta noche ser谩 tambi茅n mi primera vez como cazador-presa enfrente de mujeres desconocidas en casi una d茅cada, lo que me pone algo nervioso. Sin embargo, considero que enfrentar esta situaci贸n es un ejercicio necesario que debo, s铆 o s铆, cumplir. Todav铆a creo que mi nueva solter铆a debe durar lo menos posible, porque ya paso los cuarenta y la edad senil se aproxima cada vez m谩s r谩pido y de manera inexorable. No espero encontrar a mi segunda esposa esta noche, pero s铆 espero, al menos, practicar un poco aquella conversaci贸n anodina que permite llevarse a alguien a la cama. Mis expectativas, sin embargo, est谩n moderadas para conformarse con mucho, mucho menos. S茅 que mi falta de entrenamiento hace poco probable que pueda ser capaz de dormir con alguien que apenas conozco, dado aquel 贸xido que corroe mis habilidades conversacionales. En todo caso, un correo electr贸nico o una amistad de Facebook me parecen conquistas suficientes y aspiraciones razonables para hoy.
Estaciono mi motoneta frente a la entrada del bar y anuncio que voy a la fiesta de cumplea帽os de Ra煤l Vivar. Un portero moreno y m谩s peque帽o que yo busca mi nombre en una lista, igual que en las pel铆culas norteamericanas, salvo porque el muchacho es menudo y no de raza negra. Me dice que suba al segundo piso y, comedidamente, me informa que no hay problema si dejo mi motoneta donde la dej茅. Agradezco el gesto. En la Universidad de Chile mis colegas me hacen bullying diciendo que ando en una moto de monja 鈥搚 son fil贸sofos, se supone que la gente m谩s inteligente y profunda del pa铆s鈥, pero le tengo un gran cari帽o a mi Honda Elite 125, porque me transporta a buena velocidad por la ciudad y da treinta y cinco kil贸metros por litro. Aquello es un ahorro nada despreciable.
Luego de subir una escalera convenientemente cubierta de goma antideslizante y franqueada por paredes rojas, llego a un antro que me agradar铆a mucho m谩s si la m煤sica no estuviera tan alta, pero no espero perfecci贸n. En una esquina, ocupando poco menos de la cuarta parte de todo el piso, veo al 鈥淓nano Maldito鈥 presidiendo un grupo de alrededor de veinte personas, parejas en su mayor铆a, pero distingo suficientes mujeres solas y ning煤n hombre en la misma condici贸n. La cosa promete. Primero, sin embargo, debo presentar mis respetos y mi saludo de cumplea帽os a mi viejo condisc铆pulo, y lo hago diciendo su apodo a viva voz.
鈥揂hora solo Ra煤l, por favor 鈥搈e corrige.
Estoy perfectamente consciente de que somos adultos 鈥搇o que quiera que eso signifique鈥 y de que tal vez deba mantener ciertas formas, sin embargo, algo me molesta mucho m谩s que tener que llamar 鈥楻a煤l鈥 al 鈥淓nano Maldito鈥, es una vaga incomodidad, pero la ignoro. Alguien pregunta por qu茅 le dec铆amos 鈥淓l Enano Maldito鈥 y Ra煤l 鈥搎u茅 extra帽o llamarle as铆鈥 se limita a explicar que alguna vez fue el m谩s bajo del curso, lo que ha perdido toda su relevancia, dado que ahora somos b谩sicamente de la misma estatura e incluso quiz谩 茅l sea un poco m谩s alto. No hay ninguna referencia a 鈥淢aldito鈥, que es la parte m谩s interesante del apodo, el t铆tulo de nobleza. Hubiera esperado escuchar un relato 茅pico como los de antes, con 鈥淓l Enfermo Gatica鈥 descrito como una especie de Cthulhu y la condecoraci贸n escolar elevada a la categor铆a de un ducado, pero no, no ocurre nada de eso.
Jaime, Leticia, Romina y F茅lix, otros ex condisc铆pulos, estaban tambi茅n invitados, pero he llegado lo suficientemente tarde como para saber que ellos no vendr谩n y me siento un poco desolado, puesto que tendr茅 que pasar directamente a la conversaci贸n con la gente desconocida y no tendr茅 ninguna instancia de preparaci贸n. Respiro hondo. 鈥楻a煤l鈥 me deja para atender al resto de sus invitados, pero antes me presenta a una muchacha no desagradable, aunque no dice su nombre.
鈥揂rturo es fil贸sofo, poeta, escritor y guionista. Escribi贸 el gui贸n de鈥 que sali贸 en el Festival de Vi帽a 鈥搉o es una mala presentaci贸n, creo. Hasta ahora, mis 煤nicos trabajos que han tenido relativa trascendencia han sido mis guiones. Mi novela tuvo excelentes cr铆ticas, pero malas ventas y de la poes铆a no se puede esperar nada en estos d铆as en que todos la escriben y nadie la lee. De la filosof铆a ni hablo, porque se ha transformado en una disciplina aislada de la que solo sabemos los fil贸sofos, mientras que el p煤blico general permanece atado a tradiciones y prejuicios cuando se trata de discutir cuestiones relevantes.
鈥揘o veo nunca el Festival de Vi帽a 鈥揹ice ella. Con su antipat铆a se ha ganado mi simpat铆a y respeto. Yo tampoco lo veo, a no ser que tenga que ver el resultado de mi trabajo, cosa que no ha ocurrido desde aquel 2007.
鈥淓l Enano鈥 me deja conversando con la mujer.
鈥撀縃as probado la coca铆na? 鈥揈s lo primero que me dice.
Alguna vez, hace muchos a帽os, alguien me hizo jalar una l铆nea cuando estaba ebrio y no ten铆a voluntad para negarme. Instant谩neamente la sustancia me despert贸 y me dio una desagradable vigilia artificial que me hizo apretar los dientes. Ah铆 entend铆 por qu茅 se dice que los consumidores andan 鈥渄uros鈥. Luego de ello, nunca volv铆 a consumirla y me cuesta imaginar que alguien se haga adicto a una sustancia tan anodina. Refiero mi experiencia a la joven. Ella tiene el pelo liso y casta帽o, los ojos grandes y se sienta con las piernas tensamente cruzadas. Me cuenta que la semana pasada lo hizo por primera vez en mucho tiempo sin droga y yo, ingenuamente, le pregunto qu茅 fue lo que hizo.
鈥揈l amor, obvio 鈥搈e responde.
Luego contin煤a revelando lo dif铆cil que le resultaba tener orgasmos sin ponerse polvos blancos en salva sea la parte, y me refiere su 煤ltimo coito sin droga como una especie de triunfo f铆sico y moral, pues est谩 en rehabilitaci贸n. Claramente la muchacha tiene pareja 鈥損ienso鈥 y por un lado agradezco al azar por ello, dado que no s茅 si est茅 en condiciones de tener una relaci贸n siquiera casual con alguien como ella, adem谩s de que no estoy dispuesto a poner coca铆na en mis genitales en caso de una reca铆da.
Se llama Isabel. Lo s茅 luego de saber que el ejercicio del derecho era para ella una tortura, porque deb铆a hablar delante del majestuoso estrado del juez y aquello la aterraba. Por ello comenz贸 a consumir, pues 鈥渄ura鈥 se sent铆a lo suficientemente fuerte para enfrentar todos los tribunales, defensores y acusados del pa铆s. No est谩 trabajando, pidi贸 una licencia m茅dica para terminar de rehabilitarse y teme recaer cuando tenga que enfrentar de nuevo los procedimientos criminales. Yo tiemblo. Ella es demasiado para un convaleciente de un adulterio y un subsecuente abandono. En alg煤n momento, tal vez impulsado por las revelaciones de Isabel, cuento mi propia historia. Ella me dice que todav铆a no he superado la ruptura y yo s茅 que ella no me ha revelado nada nuevo. Se acerca gente que ella conoce y se saludan, me presentan, me saludan y yo aprovecho el momento para escabullirme al bar y obtener algo de beber. Ah铆 est谩 de nuevo 鈥淓l Enano Maldito鈥 quien me pasa una tarjeta celeste que vale por un trago, las tiene como parte de su fiesta de cumplea帽os. Le doy las gracias trat谩ndolo por su apodo, pues no tengo la presencia de 谩nimo para recordar llamarle 鈥楻a煤l鈥. Esta vez no parece molesto.
El bar t茅nder recibe la tarjeta y le pido pisco con Coca-Cola Zero, pues hace dos a帽os he dejado de consumir az煤car, como corresponde que haga un hombre responsable que supera los cuarenta. No est谩 en mis planes dejar el alcohol, la vida es insoportable si uno pasa toda la semana sobrio.
鈥撀縃as sabido de Vicky? 鈥揗e pregunta Ra煤l.
Le pregunto cu谩l Vicky, porque no puedo creer que me pregunte por Victoria Jara, pero es precisamente lo que hace. Le digo que s茅 que es bioqu铆mica, que tiene un ni帽o, que hace clases en la Facultad de Medicina, que rara vez la veo porque yo trabajo en la de filosof铆a. No son muchas novedades e imagino que ha de estar decepcionado. Luego me mira a los ojos y me interroga de nuevo.
鈥撀縌u茅 pas贸 entre Gabriela y t煤?
Los tiempos en que Gabriela y Ra煤l fueron pareja se me antojan inmemoriales. Ella se cas贸 hace a帽os con alguien a quien no he conocido. En general siempre me llev茅 bien con ella, pero el problema fue que, en mi 煤nica novela publicada hasta ahora, uno de los personajes se llam贸 Gabriela Rojas. Juro que cuando eleg铆 el nombre no pensaba en la Gabriela del 鈥淓nano Maldito鈥 y que solo not茅 la coincidencia cuando recib铆 la maqueta corregida del libro para aprobarla. Mi Gabriela Rojas no ten铆a ning煤n parecido con la de la vida real salvo por el nombre, por lo que consider茅 la coincidencia sin importancia y no hice ninguna modificaci贸n. La ex novia del 鈥淓nano鈥 encontr贸 la an茅cdota divertida y se sinti贸 halagada, tal vez sin raz贸n, pero era mejor no discutir. Ra煤l me mira escudri帽ando mis ojos para extraerme la verdad, pero la verdad es la que le acabo de contar y no hay m谩s. Dos muchachas reci茅n llegadas se acercan a darle el feliz cumplea帽os, de paso me saludan y se presentan. Una de ellas tambi茅n se llama Gabriela, lo que espero que disipe un poco la paranoia de Ra煤l por aquellos tiempos ya remotos. Tras ellas aparece un tipo que no me saluda ni se presenta, pero que parece ser compa帽ero de trabajo del 鈥淓nano鈥, puesto que r谩pidamente comienzan una conversaci贸n solo para iniciados, lo que fuerza a las reci茅n llegadas a conversar conmigo. Entonces comienza a sonar Personal Jesus, en la versi贸n original de Depeche Mode y, en una pantalla gigante que reci茅n advierto, pasan el video de la canci贸n 鈥搒upongo que la historia de la coca铆na en los genitales era m谩s interesante y que cautiv贸 tanto mi imaginaci贸n que no not茅 la enorme pantalla鈥.
鈥揗e encantan los Depeche y la m煤sica de los ochenta 鈥揷omienza Ingrid, la chica que no se llama Gabriela. Luego explica que no entiende que no le guste la m煤sica de su 茅poca y prefiera la m煤sica de los ochenta y noventa a la contempor谩nea. No parece tan joven y sin que le pregunte me revela que tiene treinta y cinco a帽os, por lo que la m煤sica de los ochenta es perfectamente coherente con su generaci贸n. Le explico que lo que sucede es que casi no hay m谩s m煤sica de distribuci贸n comercial dado que el MP3 hizo demasiado f谩cil el pirateo. Por ello es que los nuevos m煤sicos deben vivir de sus conciertos y se producen pocas cosas nuevas de distribuci贸n masiva, salvo por el insoportable reguet贸n, que puede producirse a muy bajo costo 鈥揳lgunos colegas demasiado optimistas ven en 茅l una forma de resistencia y me han acusado de academicista por odiarlo, mientras ellos se fuerzan no solo a o铆rlo, sino a estudiarlo de acuerdo a la anal铆tica del poder de Foucault, pero creo que referir estas profundidades est谩 de m谩s鈥. Luego Ingrid enumera bandas de los ochenta y noventa con gran erudici贸n. A m铆, que soy de la 茅poca en cuesti贸n, me sorprende con su sabidur铆a, aunque ella tampoco sea de una generaci贸n tan distante. Trato de cambiar el tema, pero la joven sigue enumerando bandas e hitos que superan mi pobre conocimiento. Entre medio he logrado que me revele que es m茅dico, que no tiene todav铆a especialidad, pero luego sigue enumerando las radios que le gustan en el dial y en internet. Finalmente me pregunta si me gusta la m煤sica, lo cual tiene obviamente una respuesta afirmativa: a nadie no le gusta la m煤sica. Nuestra coincidencia en parte de mis gustos musicales, y la totalidad de los suyos, me asusta. Ingrid contin煤a como si hubiera apretado el 鈥榩lay鈥 de un antiguo Walkman, pero no puedo encontrar el 鈥榮top鈥. Me doy cuenta de que ha encontrado en su afici贸n a la m煤sica de consumo de un per铆odo su identidad y me parece una identidad pobre, unidimensional y comienzo a cansarme. 驴De qu茅 hablar谩 el divertido y culto 鈥淓nano Maldito鈥 con esta gente? 驴C贸mo llegaron a volverse sus amigos? Supongo que la rutina del trato diario o simplemente frecuente, unida a la falta de tiempo para buscar gente mejor, hicieron que el pobre Ra煤l terminara por asimilarse con estas personas. La muchacha que sigue hablando de m煤sica no parece tener ideas pol铆ticas, ni posiciones morales o metaf铆sicas de ning煤n tipo 鈥揷贸mo si alguien supiera qu茅 es eso鈥. Mis intentos de llevar la conversaci贸n a esos o cualquiera otros puntos son infructuosos. Entonces Gabriela, que ha estado en silencio 鈥搚o apenas s铆 he podido hablar鈥 hace por fin su aparici贸n en el dif铆cil mundo de la conversaci贸n.
鈥揧o soy budista 鈥揹ice.
Me parece un tema extra帽o, pero no importa, pues sucede que yo tambi茅n soy o fui budista 鈥揳 estas alturas es cuesti贸n de opiniones, supongo que mi formaci贸n filos贸fica me lleva a un grado menor o mayor de heterodoxia en todos los aspectos, lo que hace que mi relaci贸n con las comunidades budistas sea al menos complicada鈥. No es el lugar ni el momento para tales honduras, pero la posibilidad de comunicarme por fin con alguien acerca de un tema com煤n, y menos irrelevante que la m煤sica de consumo, se siente como la salvaci贸n.
鈥撀縏heravada o Mahayana? 鈥揚regunto con inocencia.
鈥揘inguno, as铆 no m谩s.
Todos los budismos vigentes pertenecen a una de las dos escuelas, por lo que no es posible que nadie sea budista 鈥渁s铆 no m谩s鈥. Sin embargo, existen maestros, tales como los Zen (Mahayana), que no ense帽an teor铆a a sus disc铆pulos y simplemente los hacen sentarse a meditar sin mayores explicaciones. Le pregunto en d贸nde tom贸 refugio. La toma de refugio es la iniciaci贸n por la que todo budista debe haber pasado. B谩sicamente, consiste en la repetici贸n de la plegaria de refugio que reza: 鈥渢omo refugio en Buda, el maestro, en Dharma, la ense帽anza y Shanga, la excelente orden鈥 o comunidad. Esta f贸rmula debe decirse en lengua vern谩cula, s谩nscrito, pali, japon茅s o tibetano antes de cualquier tipo de meditaci贸n.
鈥揕o que pasa es que le铆 un libro, me gust贸 y soy budista 鈥搈e aclara destruyendo toda mi presunci贸n de buena fe, insultando mi profesi贸n, mi inteligencia y mi heterodoxa e irregular pr谩ctica del budismo, que, de ser m谩s ortodoxa, debiera inundarse de compasi贸n en vez de ira, pero he pasado por meses complicados. Si el libro no explicaba lo del Mahayana y el Theravada, debe haber sido un libro menos que mediocre, aunque sospecho que no fue m谩s que un art铆culo en alg煤n suplemento de 鈥淓l Mercurio鈥 o en alguna revista superficial.
鈥揈ntonces no eres budista 鈥揳claro con cierto malestar y vuelvo a la esquina que ocupa el grupo y me siento en silencio. A mi lado se sienta una mujer que no hab铆a visto, pero con un cuerpo que pocas veces se ve, por lo que sospecho que ha llegado hace poco. La miro, pero ella me ignora; creo que con algo de coqueter铆a. No hay nadie m谩s a su lado por lo que es perfectamente posible hablarle, pero ya no tengo la energ铆a para un ejercicio semejante, sobre todo porque, en mi silencio, he escuchado las adem谩s las irreproducibles conversaciones ajenas. Miro al bar y veo que ya no hay nadie del evento al que estoy invitado. Me acerco, compro otra piscola, la bebo mientras observo a la gente del cumplea帽os. De pronto, noto que en el piso de abajo gente se mueve. Hay una escalera que me permite ver el principio de una pista de baile e imagino que nuestro evento terminar谩 all铆. La m煤sica no es mala, es de mis tiempos. Claramente el lugar en el que estoy es un coto de cacer铆a dise帽ado para personas entre los treinta y los cuarenta. Vuelvo a mirar al grupo y ahora s铆 siento la compasi贸n Mahayana que deb铆 sentir cuando la 鈥渂udista鈥 me habl贸, pero siempre he sido un mejor te贸rico que pr谩ctico. Mi compasi贸n es para Ra煤l, 鈥淓l Enano Maldito鈥 que parece tan a gusto entre aquellos seres anodinos. No s茅 si finge o si realmente lo disfruta. La conversaci贸n que alcanc茅 a o铆r hace unos momentos, al lado de la cari谩tide que pos贸 a mi lado, oscila solo sobre consumo: el nuevo auto, las vacaciones en un resort, la coca铆na 鈥搇o m谩s aut茅ntico de la noche鈥, la m煤sica (de consumo), el noble Dharma del Buda, rebajado tambi茅n a bien de consumo que viene gratis con alguna revistita anodina. Hombres y mujeres comparten el mismo g茅nero de frivolidad, en una igualdad que no creo que sea la buscaron las feministas tan serias de antes. Me invade un agotamiento que claramente no se explica por la aburrida reuni贸n de la universidad que me oblig贸 a llegar tarde. Tarde en t茅rminos relativos, pues hay gente que acaba de llegar, como la morena del cuerpo escultural que se sent贸 a posar a mi lado hace un momento y que ahora es abordada por alguien con m谩s 谩nimo que yo, tal vez alguien que est谩 鈥渄uro鈥. Me acerco finalmente donde mi amigo, recojo mi enorme casco y me despido. Me acerco a la chica en rehabilitaci贸n, pues percibo en ella al menos cierta luz de autenticidad y tambi茅n me despido. Isabel me sonr铆e y vuelve al di谩logo con los dem谩s. Al resto les hago una mera se帽al con mi mano y me retiro.
Mi scooter est谩 donde la dej茅, el amable portero me pregunta si voy a volver. Yo le digo que no y le doy las gracias. S茅 que arriesgo mi vida o en realidad solo mi licencia conduciendo despu茅s de dos bebidas, pero sucede que tengo que escapar de ah铆. El aire en mi cara me devuelve algo de energ铆a y me trae a la mente un temor mucho mayor que la pena que puedo sentir por Ra煤l y su cautiverio entre imb茅ciles: existe la posibilidad de quedarse solo, de que el mundo no sea m谩s que aquello que vi como muestra en aquel bar del que ni recuerdo c贸mo se llamaba. Tal vez sea el momento de revisar una vez m谩s el Dharma y volverse monje esta vez, sin embargo, s茅 que no tengo pasta para ello: sigo siendo un hombre carnal y heterodoxo.
Alguna vez, en un tiempo que termin贸 hace apenas unos meses, pero que es ya m谩s inmemorial que la 茅poca en que Ra煤l se gan贸 su sobrenombre, yo viv铆 la ilusi贸n del amor eterno y me entregu茅 gozoso a tan tibia comodidad, que era la verdadera cara del 茅xtasis. Yo ven铆a de vuelta de una vida aventurera que me dej贸 cicatrices f铆sicas y morales, de las que pude purificarme completamente en el contexto de un matrimonio que fue feliz, pero, aparentemente solo feliz para m铆. Quiero construir algo que se parezca a mi fantas铆a de entonces.
Las veces en que habl茅 a solas con 鈥淓l Enano Maldito鈥 no pudieron predecir que estuviera rodeado por semejante caterva de seres anodinos y, si tan excelso personaje 鈥揷uyas debilidades lo vuelven todav铆a m谩s respetable鈥 ha terminado rodeado de idiotas, tal vez sea una se帽al de que el mundo se ha vuelto un lugar solitario para quienes sentimos profundo, o acaso nuestro sentimentalismo no sea m谩s que una flaqueza que jura que es mejor que los dem谩s, como un intricado mecanismo de defensa.
En el balc贸n de mi piso treinta, contemplo a solas las luces urbanas; es un espect谩culo simple, bello y rom谩ntico. Todo el drama de la vida y la muerte, el sue帽o y la vigilia se est谩 mostrando ante m铆 en la forma de una ciudad que busca, pero no alcanza jam谩s un orden con el que solo tiene una relaci贸n asint贸tica. Es una revelaci贸n instant谩nea y trascendental para cualquiera no se haya contaminado todav铆a con el consumo, ya sea de drogas o de bienes. Todav铆a estoy forzado a esperar encontrar a quien pueda contemplar el mundo junto a m铆, pero s茅 tambi茅n que ni mi esperanza ni mi b煤squeda son alguna garant铆a de que ello ocurra.





| Best Buy馃敟 |. We collect what you are looking for here. buy click ,Low Cost. Pill Shop, Cheap Prices. Free samples for all orders..